Viru+: Lamborghini por dentro. De visita a la ganadería de Ferruccio en Sant’Agata
29 may 2018  
@Lamborghini
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Pocas marcas de automóviles abren las puertas de sus factorías a entusiastas del motor sin ser un cliente, un patrocinador o alguien con un cierto estatus social y económico. Son lugares cuyo acceso para los aficionados es restringido y más si se tratan de firmas de superdeportivos, donde se mantiene un nivel de secretismo elevado. Sin embargo, empresas como Ferrari y Lamborghini permiten que amantes de los coches disfruten viendo sus sedes. En el caso de los de Maranello, las visitas se realizan subidas en un autobús que te lleva primero a la Pista de Fiorano y posteriormente por las calles de la factoría entrando por la clásica entrada de la via Abetone Inferiore 4. Todo ello sin bajarse en ningún momento del vehículo. No obstante su vecino de Sant’Agata Bolognese permite que entren hasta la cocina, como se suele decir. No hay medio de locomoción, se realiza andando.

Abandonando la autostrada del Sole dirección Milán por la salida de Valsamoggia y tras recorrer algo más de veintiún kilómetros llegamos al edificio de fachada negra y acristalada de Automobili Lamborghini. Aparcamos el coche en algunos de los aparcamientos gratuitos cercanos. Lo más recomendable es hacerlo en el polígono industrial contiguo al cuartel general de la marca de Sant’Agata. Caminamos unos cinco minutos y entramos al recinto. Hay dos puertas. La de la izquierda corresponde a recepción y la tienda, por la de la derecha se accede al museo. Elegimos esta última. Enseñamos en el mostrador nuestra entrada, comprada previamente, a una de la dos jóvenes chicas. Nos explica que mochilas o cualquier tipo de bolsa no están permitida dentro del museo y que las dejemos en una de las taquillas disponibles ubicadas a nuestras espaldas. Podemos hacer tantas fotos como queramos pero está estrictamente prohibido tocar los vehículos. Unas dos decenas están expuestos en las dos plantas. Actualmente hay una exhibición temporal dedicada a los Lambos que aparecieron en el cine como el Murciélago de ‘Batman: El caballero oscuro’ y el LM002 de ‘Fast and Furious 4’ que se entremezclan con mitos como el Diablo, el Espada y el Countach. Estará hasta finales de octubre.

Se acerca el momento de hacer el tour por la factoría. Un miembro de la marca va preguntando los apellidos de los que tengan concertada la hora señalada. Una vez agrupados nos menciona la prohibición de llevar cámaras de fotos y teléfonos móviles en el interior. Los guardamos en la misma taquilla donde antes habíamos dejado las mochilas. Nuestro guía reparte receptores de radio con auriculares para poder escuchar atentamente todas las explicaciones que nos dará durante la visita gracias a un micrófono.

Nada más entrar en una especie de antesala previa a las líneas de ensamblaje nos topamos de frente con una cita del fundador de la firma, Ferruccio Lamborghini. “Este fue el momento perfecto en el que finalmente decidí crear el coche perfecto”, reza en italiano. El guía nos recuerda de manera breve cómo surgió ese momento iniciado por una queja sobre un embrague de un Ferrari que se compró y luego vendió a una de las personalidades con carácter de la escena automovilística de aquel tiempo, Il Drake Enzo.

Entramos por donde cientos de empleados lo hacen diariamente de lunes a viernes. El silencio que habíamos tenido en estos minutos de espera desaparece. La actividad no es frenética pero no hay relativa pausa. A nuestra izquierda tras pasar la puerta nos encontramos con la línea del Huracán. El modelo que llegó en 2014 sustituyendo al exitoso Gallardo que tras diez años de vida comercial dejó de producirse a finales de noviembre de 2013. Siguiendo el camino marcado por dos líneas amarillas pintadas en el suelo continuamos avanzando. Montar el puzzle del coche con nombre de sistema tormentoso consta de 24 etapas tal y como muestra una pantalla colocada en una viga, además de una cuenta regresiva. Cada día hay previsto ensamblar 13 unidades. Pasadas las 11 de la mañana ya habían sido completadas cinco, que pronto se reunirán con sus propietarios. La lista de espera desde el día que un futuro dueño ejerce la compra del superdeportivo hasta la entrega de las llaves son de ocho meses. Un tiempo algo inferior a su hermano mayor, el Aventador, que es de un año y cuya cadena de montaje está situada más adelante. En esta zona hay la mitad de estaciones que el Huracán, sólo 11. Pero es un montaje muy laborioso de ahí que en una jornada salgan seis ejemplares. Según nos explicó nuestro guía, un motor del Aventador, un V12, tarda en montarse cinco días. 

Observas los empleados de esa planta, unos 200, y sorprende la juventud de todos ellos. Pese a que hay personas que superan con creces los 30 años y los 40, la edad media de la plantilla es de 29. Trabajadores que van ataviados con ropa oscura en contraste de la blancura de la estancia. Espacio bien iluminado gracias a las cristaleras. Aunque fuera a esas horas hace un sol abrasador dentro hay una temperatura agradable merced a varios ventiladores suspendidos en el techo que aportan aire fresco.

Accedemos al departamento de guarnicionería. Allí el sector femenino es mayor respecto al masculino, pero hay un porcentaje muy alto de hombres en general en esa planta. Dos mujeres son las encargadas de detectar cualquier imperfección, por mínima que sea, de las pieles con las que se forrarán los volantes, los asientos y los salpicaderos. Bajo una luz intensa estiran el cuero y tras limpiarlo marcan las marcas que hay, como picaduras de mosquitos. Pasada esta revisión para a la sección de corte donde, evitando esas marcas no deseables, cortarán las piezas necesarias para las guarniciones. Ningún trozo de tela sobrante se tira, se aprovecha reciclándola para souvenirs que se venderán en la tienda oficial. Accesorios como fundas de móviles, por ejemplo. 

Trabajar con antelación. Esa es la premisa en el área de montaje de los salpicaderos. Debido a la complejidad que atañe el proceso de pegado de la piel se hace a una semana vista de que sean colocados dentro de los vehículos.

Durante la visita entre sonidos de taladros atornilladores se escucha un bramido, un rugido de una nueva criatura que acaba de nacer. Diariamente se oyen diecinueve. El nuevo ‘bebé’ se acerca al banco de rodillos primero y luego se meterá en la cabina climática para comprobar que el interior sea estanco y no se filtre nada de agua dentro.

Los equipos de Formula 1 practican y entrenan constantemente las paradas en sus sedes. Los trabajadores de Lamborghini pasan seis meses de entrenamiento para montar los coches.

La compra de los ‘toros’ de Ferruccio en Italia es muy escasa, representa el 2% del total del mercado. Los países donde se venden más son Estados Unidos, Canadá, Japón y Reino Unido. Sin embargo con la llegada del SUV Urus esperan que esa pobre cifra aumente. En la planta del nuevo todoterreno deportivo trabajan 500 personas.

Antes de salir de la planta nos espera una sorpresa, que nos pasó desapercibida a nuestra entrada. Como pasa con el circuito de Indianápolis con la franja de los ladrillos, allí hay una pequeña muestra del suelo original de la fábrica de 1963, año de su inauguración. Donde en la actualidad se montan los Huracán antes se ensamblaba el mítico Miura. 

La visita se realiza íntegramente en inglés, dura unos 45 minutos y cuesta 75 euros, incluye entrada al museo. Se puede comprar a través de la página web de la marca.

Jonatan Montero → http://www.twitter.com/JoMo_79

Comentarios

  1. Gracias, Jonatan
    Acabo de respirar con tu viruta un soplo de mi amada Italia: grazie mille.

  2. F1Fan dice:

    Fantástica historia. Enhorabuena. Se nota que disfrutaste de la visita. Gracias por compartirlo.

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